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UA: Clove gana los Juegos del Hambre pero Cato no.  

Saliendo de la cama, Clove se dirigió al espejo. Ella no había dormido bien en semanas, las bolsas debajo de sus ojos parecían que nunca se fuesen a ir. No es así como un Vencedor debería verse. Su padre la había regañado cuando estaban de gira. Pero a ella ya no le importaba, sentía que no había nada por lo que vivir.

Nadie sabía sobre ellos dos, no hasta en los últimos minutos del juego. El chico enamorado estaba muerto y la chica en llamas estaba siendo devorada. Cato había sido disparado por una de sus flechas antes de que ella cayese al suelo. Pensándolo bien, Clove no recordaba dónde fue alcanzado, pero no importaba; todo lo que le preocupaba a Clove era que él sobreviviera.
Se arrastró a él, sin preocuparse por mostrar debilidad; en su mente ella había ganado.
—Cato—susurró, tratando de detener las lágrimas. Se había dado cuenta de que él no podía salvarse.
—Shh—dijo, mientras sonreía ligeramente, algo que Clove sólo lo había visto unas pocas veces cuando él no estaba matando o entrenando.
Había caído un par de veces: la gente solía llamarlos “salientes”. Pero a Clove no le gustaba la etiqueta y tampoco a Cato.
—Te quiero.
Eso hizo todo mejor. Y peor.
—¿Qué?
Ella apenas había logrado asumirlo pero entonces sonó el cañón. Cato estaba muerto. Clove trató de convencerse de que era para la chica en llamas pero ella murió con un último grito.

Clove ahora se miraba al espejo, incapaz de creer que Cato no había vuelto con ella. Podría haberlo salvado.
Boom.
Ella estaba allí. La flecha era para ella.
Boom.
Clove era la única que debería estar muerta.
Boom.
Su mano goteaba sangre escarlata pero Clove no sentía dolor. Su espejo se hizo añicos pero Clove no quería ver a la chica que le devolvió la mirada.
Ella no era más que un traidor.




fuente: cato-and-clove-got-together-and

Katniss vs. Buttercup

—¿Qué estás haciendo?—acusó ella cuando entró a la habitación, Peeta se sorprendió.—¿Qué demonios crees que estás haciendo?
—¿A qué te refieres con lo que estoy haciendo?—inquirió él con suficiente inociencia—Estoy esperando para irme a dormir.
—¿Esperas que esté contenta sobre ésto?—señaló el gran bulto en la cama—Hemos discutido sobre cómo yo no apruebo éste estilo de vida. ¡Nunca va a suceder!
—Es sólo un par de veces—rogó Peeta—Vive un poco.
Katniss tiró de la sábana que cubría el bulto.
—Detesto compartir una cama con un gato. Y no, sólo porque mi nombre suene como tal* no significa que sea aficionada a éstas malditas cosas.—empujó a Buttercup y éste la siseó, rizándose en el regazo de Peeta para protegerse.
—Tira la maldita cosa, Peeta. Tenemos que dormir.
Él acarició al gato amarillo anaranjado con tanto afecto, y ella se preguntó si el amor verdadero en la habitación era entre él y el maldito gato. Se sentía como una intrusa.
—¿Necesitan una habitación?—se burló Katniss cruzando sus brazos, esperando a que él echase a Buttercup.
—El gato se queda.—setenció Peeta.—O no hay más panecillos de queso en los domingos. Tú eliges, Everdeen.
Buttercup ronroneó y ella realmente deseó haberlo ahogado años atrás.
—De acuerdo.—resopló Katniss, arrastrándole tan lejos de ella como sea posible.
Ella nunca pensó que habría un día en el que ella tendría un amante y, mucho menos, tener que luchar contra un gato por su afecto.


*Kat[niss]=Cat.(Gato)

Fuente: maytheoddsbeinkatewinslet

Annie gritó cuando el láser quemaba su piel, siendo abatida y se iba cansando.
¿Qué sabes sobre de la fuga?El inquisidor le preguntó de nuevo. Ella lloraba en silencio, dejando caer la cabeza hacia atrás mientras gemía.
Quiero irme a casa. Sólo quiero ir a casa.
Finnick observaba desde el Distrito 13. Su corazón se desgarraba mientras observaba el trato por el que Annie estaba pasando gracias a él. Luchó contra las lágrimas y trató de ser fuerte: ellos la van a recuperar. Iba a estar bien.

Ella sólo tenía que aguantar un poco más.


Fuente: little-fish-cresta

Eres mi mejor amigomurmuró Katniss, apretando la cara contra el cuello de Gale.
Temblando, él trató de no hacer una mueca de dolor mientras sus dedos rozaron sus clavículas. Colocó la otra mano cálida contra su corazón latía firme.

Cuando haces eso, pienso que no podamos ser sólo amigos.
Lo siento, supongo que podría tratar de mantener mis manos para mí.bromeó ella.

Fuente: tributes-and-shadowhunters-oh-my

Haymitch se fijó en la chica de pie cerca de la pared en el Capitolio con un aire aburrido, por lo que decidió presentarse. Se acercó a su lado y dijo con coquetería: “Hola, soy Haym-“
—Ahórratelo.—le interrumpió ella con la mirada en blanco.—No he venido aquí para socializar con chicos.
—Entonces, ¿por qué estás aquí?
—Como experimento social. Quiero ver cómo se desperdician los funcionarios del Capitolio. Como ves— ella bajó su voz a un susurro—…he saboteado el tazón del ponche.
Abrió y cerró la boca estúpidamente, sin saber qué decir. Finalmente encontró su voz y murmuró: “Una chica tras mi propio corazón.”
Ella sonrió por un segundo, sorprendida por su encanto y extendió la mano:
—Hola, soy Effie. Pero, probablemente, ya lo sabías.

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Cuando Katniss ve la cinta sobre lo que ocurrió antes de fuera sacada de la segunda arena.

Haymitch me mira antes de deslizar la cinta dentro del video. Es sólo por un momento estático que, de repente, la arena está en la pantalla. Parece muy familiar, muy real y muerdo mi labio. Necesito ver ésto.
Veo a Peeta y un pequeño gimoteo sale de mi boca. Él está gritando mi nombre y se ve más aterrado de lo que nunca he visto, intenta correr pero, a causa de su pierna, es un esfuerzo débil.
Veo el rayo y sé lo que pasa luego.
La pantalla se queda en blanco por un momento pero luego se enfoca a Peeta una vez más. Su rostro está cubierto de barro por la fuerza del golpe de éste, y puedo ver el reconocimiento en su rostro.
Por favor, déjala salir—Le oigo susurrar. —Por favor, déjala salir.
Y, entonces, el aerodeslizador viene y se lo lleva lejos. Lejos de mí y de mis brazos, y no puedo ver más.

Meto mi puño en la boca. Me siento un resbalón lágrima por mi mejilla.


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UA: Cuando Katniss fue capturada en lugar de Peeta y Snow la usó para las noticias.

Estoy mirando el suelo. No quiero ver a segmento de Snow, no lo necesito. No va a ayudar a Katniss a salir con vida, y no va a acabar esta guerra, y no va a hacer ningún bien.
Pero, entonces, Haymitch está en mis narices, sacudiéndome.
—Es ella, Peeta.—dice con urgencia. Mis ojos se enfocan primero a él y luego a la pantalla y, en el momento que la veo, salto y camino hacia la pantalla.
Ella se ve tan débil, y éso me duele. Puedo ver los círculos oscuros debajo de sus ojos y sus costillas se asoman más de lo que deberían y y ella se estremece cada vez que trata de sentarse con la espalda recta. Mi mano tiembla al extenderla a acariciar la pantalla cuando aparece su rostro.
No quiero nada más que abrazarla en ése momento. Para protegerla de ésta rebelión que ella nunca quiso formar parte.
Para
mantenerla a salvo.

Snow está hablando pero no puedo procesar; lo único que puedo hacer es mirar a Katniss, y en cómo está apretando la mandíbula con desafío. Me hace sonreír un poco, sabiendo que no la han roto aún.
Y luego escucho:
—Tú…en el Trece…¡muertos por la mañana!
Sus ojos se ven salvajes y ella está agitada, pero casi puedo sentir sus ojos fijos en mi. No rompo el contacto, mi boca está abierta y oigo a Snow gritar ellos para que lo corten.
Pero no lo hacen. No lo bastante rápido, al menos. Porque todavía escucho su quejido de dolor y la sangre salpica el suelo.
Y luego
nada más que estática.

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En el que Peeta revela a Katniss el enamoramiento de su padre (PDV Madre de Peeta)


—Bueno, a ver…Supongo que el primer día de clase. Teníamos cinco años y tú llevabas un vestido de cuadros rojos y el pelo…, el pelo recogido en dos trenzas en vez de una. Mi padre te señaló cuando esperábamos para ponernos en la fila. 
—¿Tu padre? ¿Por qué?

Quiero levantarme de la silla porque siento que invado la intimidad de mi hijo. Pero todo Panem lo está observando y, por mucho que yo huya del comedor, están todos invadiendo su intimidad. Así que pienso que, como madre de ése tributo, me puedo permitir el lujo de quedarme a escuchar el resto. No sólo para saber cómo reaccionará Katniss después de la confesión de Peeta, si no porque sé muy bien qué es lo que dirá él.
Bueno, quizá no sepa la historia ni siquiera en el detalle más grande pero…era tan evidente.
Peeta y su padre se parecían demasiado. 
Llevo demasiado tiempo ocultándolo pero…necesito que de algún modo mi marido se dé cuenta de por qué llevo tanto tiempo amargada con él. 
 
—Me dijo: ¿Ves a esa niñita? Quería casarme con su madre, pero ella huyó con un minero”.

Sé que su mirada se enfoca en mi. Sé que se siente culpable.
De pronto, soy yo la que se siente sumamente culpable. Durante mucho tiempo estaba furiosa por casarme con él pensando que realmente me quería a mi. Y con el tiempo me di cuenta de que amaba a otra. De que yo era, simplemente, el segundo plato…Siempre había sido el maldito segundo plato.
¿Cómo fui tan estúpida? Dejé que éso me afectara tanto…de modo que no tardo en empezar a llorar.
Una serie de imágenes se me aparecen en la mente, imágenes desagradables de mi propia actitud.
¿Por qué lo hice?
—Eso pasó hace mucho tiempo.—intenta consolarme él cuando mis gemidos de angustia se hacen más sonoros.
Pero yo niego con la cabeza tan pronto cuando él termina la frase y, a pesar de que mis ojos están anegados de lágrimas, le veo acercarme a mi.
—Perdóname. Nunca quise decírtelo, para no lastimarte.
Vuelvo a negar y trago saliva, notando el nudo en la garganta.
—No, no es eso. Es…—hablo entrecortadamente—decir, ya lo sé. Ya sé que eso fue hace mucho tiempo. Pero la historia se está repitiendo. Me di cuenta de que rara vez me porté bien con Peeta y era…por ésto. Porque estaba disgustada de que siguieras enamorado de la señora Everdeen. ¿Sabes que tiene tu misma mirada de enamorado cuando la ve a ella? ¡Me daba tanta rabia! 
Él no me contesta. Y yo ya no le miraba más.
Quizás por vergüenza. 
O quizás por temor a ver algo que no quiero. Decepción. Pena. Compasión. Culpabilidad.
—Pero hace tiempo que eso ya no me importa…me dejé llevar por el rencor que me consumía…Y…ahora lo veré morir.—espeto antes de romper a llorar, con más intensidad. Tomo la falda entre mis manos y la llevo a mi rostro.—Es muy tarde. No me lo perdonaré nunca. En verdad quiero a Peeta. Con todo mi corazón.
—Lo siento mucho, cariño. Al menos te has despedido de él.
—Pero no se lo dije. No se lo dije.


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Lamento haber tardado, creí que se publicó. 

Cato abrió los ojos con el sonido del cañón. Por un momento hubo una sonrisa en su rostro: uno menos que matar.
Pero cuando cayó en la realidad, se dio cuenta de que su pareja no estaba allí. 
¿Clove?”, se preguntó mirando a su alrededor, frotándose sus ojos del sueño. 
No hubo respuesta y, de pronto, su estómago se contrajo al pensar lo peor. Se levantó mirando a su alrededor, con la esperanza de ver los ojos verdes y brillantes que lo miraban fijamente, pero él no consiguió nada. 
¿Qué pasa si ese cañón era por ella? 
Se limitó a sonreír por la muerte de su compañero del distrito.
Clove" llamó de nuevo, sin importarle que el tono de la preocupación estaba en su voz. 
De repente, estaba corriendo tan rápido como podía, con la mirada esperanzada, pidiendo alguna señal de ella. 
Es en ése momento que se dio cuenta de lo mucho que se preocupaba por ella.



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Finnick Odair y Remus Lupin compartiendo penas.



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UA: En el que Cato llega a tiempo para salvar a Clove de Thresh.

—¡Cato! ¡Cato!—gritó Clove cuando la roca se estrelló por segunda vez, el mundo casi se ponía negro y las llamadas a él fueron la única cosa que ella pensó que podía hacer.
Pero justo cuando Thresh levantó la mano para golpearla por tercera vez, Cato lo derribó al suelo.
Clove yació allí por un momento, la cabeza le daba vueltas. Sintió la sangre caliente recorrer el rostro y meterse en el cabello. Oyó los gruñidos de los dos chicos luchando a muerte, así que luchó por sentarse y ayudar. 
La única cosa que ella pudo ver cuando se levantó fue que no eran tres, la chica en llamas todavía estaba allí. Sentándose, ella estrelló su mano en el suelo para tratar de detener los mareos. Se volvió hacia donde había abordado la chica en llamas para ver que la miraba como un idiota. Sin embargo, Clove era lenta para actuar y el momento en que la chica vio a Clove mirándola, ella se puso de pie y salió corriendo. El chico enamorado iba a ser feliz.
—Quédate ahí.—espetó Cato a ella cuando él aplastaba su puño en la cara de Thresh. Clove ahora estaba de pie, tratando de apartar más allá el hecho de que quería salir y simplemente dormir. 
Ella necesitaba ayudar y no sólo quedarse allí. Mirando a su alrededor, ella manchó el cuchillo que fue arrancado de sus manos cuando Thresh la agarró. Luchó para caminar hacia él y tomarlo.
—¡Cato!—gritó antes de lanzar el cuchillo. 
Los ojos de Thresh se abrieron. Supo que todo había terminado.  
Cato apuñaló a Thresh más veces de las que Clove podía contar. Una vez hubo terminado, Cato se quitó la sangre de la cara y se volvió hacia Clove.
—¿No has matado demasiado?—murmuró ella mientras se arrodillaba en el suelo, esperando que la mochila tuviera una medicina para curar la cabeza. 
—Te hizo daño.—dijo Cato antes de caminar hacia Clove y tomarla en sus brazos sin avisar. Ella hubiera protestado pero no había forma de que ella pudiera caminar. 
—Gracias— susurró ella.
Ambos sabían que era la única vez que diría eso. 

 

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El padre de Peeta viendo la Cosecha.

Los padres están todos compactados, como si el apiñarse todos juntos ayudara a conseguir algo de consuelo. Pero éste es mi tercer hijo. El hijo más joven. He aprendido a éstas alturas.
No hay consuelo. 
A los dos primeros les fue bien, ambos son lo suficientemente viejos como para ser elegidos ahora en la Cosecha. Peeta está cerca de allí. Sólo dos años más. Dos años más en éste infierno.
Mi esposa está a mi lado de pie pero no es como las otras madres; las otras se secan los ojos constantemente, bloqueando los dedos con los de su maridos (si es que siguen vivos) o retorciendo sus manos con impaciencia.
Mis ojos se mueven gradualmente en la fila de padres en el borde hasta ver a una mujer esbelta rubia con las manos firmemente conectadas a la barra que nos mantienen atrás. Siempre me pregunté qué hubiera pasado si ella me hubiera elegido a mi. Me pregunto qué pude haber tenido.
Pero eso está en el pasado, supongo. Ahora es historia.
Me fuerzo en prestar atención al escenario para ver a Effie Trinket cruzando el estrado hacia los cuencos, sus tacones chasquean haciendo eco a través del distrito. Ella extrae un pequeño papel blanco del cuenco de las chicas y aguanta entre su pulgar y dedo índice como si fuera tóxico. Cuando observa el podio, extiende el papel y las próximas palabras que salen de su boca envían una punzada de dolor a mi corazón.
—Primrose Everdeen.
Nadie se mueve. Algunos murmuran furiosos.
“Sólo tiene doce” susurra uno.
La pequeña rubia aparece fuera de la multitud, caminando con las piernas temblorosas hacia el escenario. Pienso en cómo se parece a su madre: mismo pelo, mismo brillo en los ojos…Demasiado joven.
La veo llegar detrás de ella y meter la camisa con dedos temblorosos.
Demasiado joven.
Un grito rompe a través de la multitud y veo a Katniss corriendo hacia adelante, luchando contra los Pacificadores que tratan de retenerla.
—¡Prim!—llama. Finalmente, dándose cuenta de que es inútil, deja de luchar y grita:—Me presento voluntaria como tributo.
Miro a su madre, sus nudillos están blancos y su cuerpo está estremeciendo, unas lágrimas caen silenciosamente en su rostro. Vuelvo a mirar a Katniss siendo conducida al escenario y los llantos de Prim todavía se pueden escuchar. Cuando el chico Hawthorne (¿Cuál era su nombre…? ¿Gale?) la trae devuelta a su madre, ella la rodea con sus brazos, abrazándola muy fuerte, susurrando en su cabello.
Effie está en el cuenco de los chicos y mi corazón se contrae; ruego silenciosamente a las deidades extrañas en las que no creo esperando que no sea mi hijo.
Sólo dos años. Déle dos años más, por favor. 
—Peeta Mellark.
Dejo escapar un pequeño sollozo y veo el destello de comprensión en el rostro inocente de mi hijo.
Tan joven.
Mis manos empiezan a temblar ligeramente cuando él sube al escenario. Estrecha su mano con la de Katniss. La mano de la chica que él ha estado enamorado desde la escuela primaria. La hija de la única mujer que estoy seguro que amé. Tan pronto como Effie anuncia a Katniss Everdeen y Peeta Mellark como los tributos del Distrito Doce, me doy cuenta de algo.
Mi hijo no va a volver a casa. Morirá en la Arena.
Él va a morir por ella. 

Fuente: panem-headcanons | Follow me: @heartlovesview  

La última palabra que dijo antes de morir era mi nombre. He tratado de salvarla cuando oí sus gritos, pero no fue suficiente. Dejé a la razón de mi existencia morir, he fallado, yo no soy digno de amar a alguien como Clove, ella se merecía más. Ella merecía vivir. 
Yo debería haber ido en su lugar pero, incluso así, me aseguraba de saber que también me quiso, y eso me está matando porque ahora sólo tengo recuerdos de cuando éramos felices y nos amábamos. Pero el tiempo era corto y se almacenaron en mis buenos recuerdos junto con cada segundo que pasé con ella.
Ahora sólo estoy yo y tres más en la arena. Sin embargo, no viviré ya que, incluso cuando gane, una parte de mi murió con Clove. Y ésa parte era buena.
El amor.



Fuente: highthink | Follow me: @heartlovesview

La nueva regla fue anunciada. Miré a Cato y noté que casi había una sonrisa en su cara mientras la mía empezaba a dibujarse. Primero le abracé. Él no dudó y me rodeó con sus brazos, haciéndome desaparecer. Mis pies ya no pisaban las hojas y pude oír su risa baja debajo de la mía, un poco más fuerte. 
Me colocó en el suelo otra vez y estábamos dispuestos a ser los nuevos vencedores. Él estaba aún más decidido, ahora. Yo también. 
Podía verlo de verdad.
No había palabras necesarias para saberlo. Él se preocupaba por mí.
  


Fuente: katniss-e-peeta | Follow me@heartlovesview 

UA:  Cuando Katniss tiene un aborto espontáneo. (Peeta PDV)

¿Cómo? ¿Cómo podía estar ocurriendo todo esto así…? ¿Por qué el mundo tienen que quitarnos todo de nosotros? Le había llevado tiempo a Katniss…para despertar su interés en empezar una nueva vida juntos.  

—¡Katniss! ¡Estoy en casa!—llamé tan pronto como entré a la habitación.

Lo siguiente que vi se quedará siempre en mi mente. La imagen de Katniss acostada en el suelo, un plato roto a su lado y cubierta de sangre. El dolor de sus ojos me miraron y logró gemir: “Peeta, ayuda…!”. Nunca había visto a Katniss con tanto dolor y angustia. Llamé a Haymitch, a cualquiera que estuviera cerca. ¡Alguien que pudiera ayudarnos! Tuvimos que llevarla a una clínica médica.

Nos enteramos pronto…de que Katniss había perdido a nuestra pequeña niña. Un aborto involuntario. El doctor no sabía cómo o por qué había sucedido…Era tan sencillo como que un momento que nuestra bebé era saludable y en el siguiente ya estaba muerta. 

Así que aquí estábamos, todavía en el hospital. Me siento junto a Katniss en la cama del hospital, las piernas cruzadas debajo de mí y cuelga las suyas sobre el borde de la cama. Ella no había hablado desde el aborto. Sólo podía imaginar el dolor que tuvo que pasar, físico y emocional. Ella estaba unida al bebé. La angustia que yo sentía era, probablemente, el doble que el de ella. Veo que pasa las manos sobre su vientre, ya no había nada más allí. Nuestra nena se había ido…
 ¿Cómo…? susurra. 

Me animo con el sonido de su voz, mi mano va a su espalda y la acaricia.
 ¿”Cómo” qué, Katniss? Ella estaba hablando. Era un gran paso.

¿Cómo pudo haberse ido…? Dice Katniss finalmente, tras permanecer callada por un momento.

No lloró. No lo había hecho todavía. Lo que me hizo preocupar por ella, quizás estaba aguantando todo dentro. Pero yo, por el contrario, lo dejé salir.
Las lágrimas se formaron en mis ojos cuando ella dijo esto, con mi ceño fruncido.
 No lo sé, Katniss…Simplemente no lo sé. 

Ella me mira y alcanza mis lágrimas con sus dedos.
 Está bien…Estaremos bien. Ella está con Prim ahora y tu familia. Y Finnick, Mags, mi padre…Todos. Todos están cuidando de nuestra pequeña niña. 

Miro a la mujer ante mi. Katniss era la persona más fuerte que había visto en mi vida. Ella había pasado por el dolor, angustia y la peor cosa que podía pasar una mujer…¿Y ella me estaba ayudando a pesar de todo? No había mucha gente tan fuerte como Katniss Everdeen en el mundo. 

Es feliz, Peeta… Katniss toma mi mano en las suyas, apretándolas. Como intentando tranquilizando a ambos. Nuestra bebé es feliz.


Fuente: peetatobias    Follow me:@heartlovesview