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Haymitch se fijó en la chica de pie cerca de la pared en el Capitolio con un aire aburrido, por lo que decidió presentarse. Se acercó a su lado y dijo con coquetería: “Hola, soy Haym-“
—Ahórratelo.—le interrumpió ella con la mirada en blanco.—No he venido aquí para socializar con chicos.
—Entonces, ¿por qué estás aquí?
—Como experimento social. Quiero ver cómo se desperdician los funcionarios del Capitolio. Como ves— ella bajó su voz a un susurro—…he saboteado el tazón del ponche.
Abrió y cerró la boca estúpidamente, sin saber qué decir. Finalmente encontró su voz y murmuró: “Una chica tras mi propio corazón.”
Ella sonrió por un segundo, sorprendida por su encanto y extendió la mano:
—Hola, soy Effie. Pero, probablemente, ya lo sabías.

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Cuando Mags ganó sus juegos, ellos le ofrecieron el mismo “trabajo” que ofrecieron a Finnick.
Mags era lo suficientemente inteligente para darse cuenta de que Snow no aceptaría un “no”. 
Así que dijo que “sí”.
Durante quince años ella fue al Capitolio unos días cada mes. Pero no fue hasta que ella se quedó embarazada que se dio cuenta de que necesitaba parar. 
Así que lo hizo.
Durante nueve meses, ellos la dejaron sola y aquellos fueron los mejores meses que Mags pudo haber tenido. Pero cuando ella tuvo al bebé en el hospital, todo lo que tuvo del doctor fue un invitado: el presidente. 
Él le sonrió y dijo: 
—Creí que eras más inteligente que ésto, Mags.
Así que con lágrimas en los ojos, ella corrió hacia su casa, sólo para encontrar a su familia colgados de una soga alrededor de sus cuellos. 
También encontró una nota con una rosa rosa que decía: 

Effie es un buen nombre”.



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Una vez que el Capitolio comprendió lo que pasó que la tengan bajo llave.
Ellos no perdían el tiempo antes de empezar los interrogatorios. Para ellos no era ninguna gran sorpresa que Haymitch se haya ido.
Tras dos días de interrogatorios sin fin, sin resultados (que ella no sabía nada, o al menos, eso les decía), se la llevaban a una prisión y la ponían en confinamiento solitario.
Ella estaba preparada para esto, ella lo sabía, ella estaba demasiado cerca del sinsajo para dejarla ir.

Ella se aferraba a lo que Haymitch le dijo la noche que se fue, una promesa susurrante de esperanza, acercando la boca en el oído, sujetando con firmeza por los hombros, mascullando que ella debe mantener el perfil de la acompañante loca de la moda, que ellos nunca matarían a un ciego seguidor del presidente Snow.
Él sólo se lo dijo después de que ella se negase a ir con él.
Ella lo sabía, si hubiera ido, no habría habido ninguna esperanza para su madre y su hermano.
La rebelión tenía que ser exitosa porque los días empezaban a ser más oscuros para ella.
Había pasado mucho tiempo desde que comenzaron a torturarla. Y mientras ella se aferraba a la esperanza de hubiera supervivientes en su familia, el tiempo dejaba que toda la esperanza que guardaba para sí misma se desvaneciera.
Cuando oyó a las fuerzas de paz hablar sobre el último desarrollo en la guerra, renunció a la pizca de esperanza de ser liberada cuando el Capitolio empezaba a ser tomado por los rebeldes.
Cuando le trajeron la bandeja con comida no se movió, ella se sentía demasiado débil para comer. El guarda que vino le arrojó el censo con ella, silbando “Cómetelo”. Sabiendo muy bien lo que pasaba si no seguía las órdenes, ella comenzó a roer en el bollo de centeno duro. Mordió una segunda vez y sintió un papel entre los dientes.
Con algo de pánico, se sentó a sacar el papel del alimento, lo observó una fracción de segundo y lo metió en su boca, casi ahogando cuando ella lo tragó.
Las palabras del papel le permitió poder dormir esa noche.
Voy a por ti"
Ella no necesitaba un nombre para saber de quién era. Sólo una semana después, Haymitch rompió y abrió la puerta de su celda.


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En el primer día que Effie volvió al Doce, después de la guerra, Haymitch le mostró los alrededores y la reintegró al distrito reconstruido.
Con el Capitolio muy detrás de ellos, él la lleva a las últimas las vallas rotas hacia abajo que se utilizaban para rodear al Doce y, no en la dirección de los bosques, sino a un gran campo abierto que ella ni siquiera sabía que existía. 

Ella siempre había sospechado que los distritos podían ser bonitos si no fuera por la opresión y la pobreza, y ahora ella podía ver que tenía razón. En el Doce, el cielo es azul, bonito y real. Todo acerca del Doce es real: los árboles, la luz del sol, el aire, la ropa. La gente, las familias. 
Sin decir una palabra, él le toma la mano entre las suyas y, cuando ella le mira, hay una extraña sonrisa en su rostro.

"Bienvenida a casa, princesa"

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Después de la rebelión, Effie dejó de trabajar para el Capitolio.
Buscando un lugar para quedarse, ella fue a Haymitch con la esperanza que él le encontraría un lugar.
Cuando ella llegó a la puerta de su casa, él estaba, obviamente, borracho. Ella le preguntó si había algún lugar donde ella pudiera quedarse, a lo que él dijo: “Siempre puedes quedarte conmigo”. Entonces, pensando que no tenía otras alternativas, ella aceptó.
Vivieron juntos durante unos meses. Effie ayudando a Haymitch a través de todos sus problemas, las implacables pesadillas y visiones de las que a menudo lo instaba a beber hasta que no podía sentir.
Una noche, las pesadillas se pusieron tan mal que le rogó a Effie a quedarse con él. Ella aceptó en silencio y se deslizó en su cama, abrazándolo hasta que él se durmió. 
Él se volvió más fuerte gracias a ella. Logró dejar de beber, los sueños comenzaron a marchitarse e, incluso, empezaba a sonreír, reír y hacer bromas. Él visitó a Peeta y Katniss en el nacimiento de su primer hijo y se enamoró de él, le abrazaba y jugaba con él todo el tiempo.  
Dos años después de que Effie se mudara, Haymitch y Effie estaban cenando, riendo sobre algo que había sucedido en ése día cuando Haymitch se detuvo de repente y le dijo: 
—Effie, nunca me dejes. 
Ella se sorprendió pero luego estrechó su mano con la de él, por encima de la mesa, dándole un suave apretón y ella le dijo:
— Nunca.


Fuente: fishingforsecrets        Follow me:@heartlovesview

Ella trató de ocultar el disgusto en su rostro, mientras miraba los Juegos de ése año. Porque en la habitación estaban su madre y su padre también.
Tenía lágrimas en los ojos cuando ella estaba buscando al pobre muchacho del doce.
Él podía pelear bastante bien, pero sus heridas eran terribles. Sin embargo, incluso cuando él estaba sucio, sangrando y mutilado, seguía siendo guapo. Muy guapo.
Cuando ella lo vio por primera vez en el día de cosecha, ella pensó que podría ser el ganador. El Capitolio le amaría.
Y ahora tenía que ver cómo se estaba muriendo. Y no había nada que podía hacer por él…
En todas esas semanas, ella se estaba lastimando las uñas de sus manos, por miedo a él. Ella nunca antes había sentido algo así.
¡En particular por un tributo!
Ella tuvo un flechazo por él. Y fue exactamente lo que sentía.
Cuando un hacha partió el cráneo de ésa chica…Sintió la paz en su alma, como si ella fuera responsable de la seguridad de él. Ella estaba feliz de que él estuviese bien. Extremadamente feliz de que se haya mantenido vivo.


 
fuente: ilovedrunkhaymitch              Follow me:@heartlovesview

Un pequeño fanfic

Nuestro diente de león

La noticia parecía haberla congelado en el acto. Ésa palabra continuaba repitiéndose en el interior de su cráneo.
Pero tenía la prueba. El palito que sostenía en sus temblorosas manos era toda la prueba que necesitaba ver.
Embarazada.
Hubo un tiempo que ella se había quedado embarazada. Fue una estupidez que lo hiciera pero ella amaba tanto al hombre que era un acontecimiento imparable. Pero lo que había pasado durante las pocas semanas de afecto la había arruinado y ella juró que no volvería a amar otra vez. Y menos quedarse embarazada, había mucho en juego: perder a Haymitch como lo hizo con Séneca, así como perder éste bebé como había hecho con el anterior.
Un fuerte golpe la volvió a la realidad y se le cayó el test del embarazo al suelo, el impacto contra los azulejos contínuos la hicieron ponerse de pie otra vez.

Effie.Una voz llamó al otro lado de la puerta.¿Estás bien?

Effie no se había dado cuenta pero las lágrimas rodaban en sus mejillas.
Estaba feliz, sí, pero la duda que tenía en el fondo de su mente era suficiente para que se burlara de ella. ¿Qué pasa si tenía un aborto? ¿Qué pasaba si su otra mitad no quería tener hijos? ¿Qué pasaba si ella misma no quería tener hijos? 

Estoy bien.respondió, aunque tenía miedo de ponerse de pie ya que su cuerpo no podía dejar de temblar.En serio, ahora mismo salgo.finalizó, más para ella misma que respondiendo a la pregunta de Haymitch.

Normalmente, Effie oye el chasquido suave de los zapatos de su amante por el contacto del suelo de madera mientras se aleja, reconfortado por sus palabras pero hoy era diferente. Había una atmósfera importante que rodeaba a ambos, separados por una pared.

Sé cuando estás bien, Effie.replicó Haymitch, finalmente.

Effie levantó la mirada de sus manos entrelazadas a la puerta donde ella sabía que detrás estaba Haymitch. Su respiración no era regular, teniendo en cuenta su personalidad de ordenada, estaba fuera de su carácter. Por eso fue llamada. ¿Con qué frecuencia algo precioso es concedido a alguien indigna como ella?
Mirando hacia adelante, Effie tomó el test de embarazo, devolviéndolo al lado, cerca del lavadero. Se levantó, determinada a dejarse llevar y ser feliz. 
Antes de llegar a la puerta, se detuvo a dos palmos, apoyando su frente contra la obertura de madera. No podía hacerlo. Ella no podía terminar con Haymitch, le necesitaba y eso le disgustaba. Las lágrimas continuaban deslizándose entre sus párpados cerrados. Lágrimas de felicidad, sí, pero el miedo de decirle a Haymitch tensó su cuerpo y le incrementó el temor aún más.

Effiesusurró la voz, otra vez.

Inhalando, ella tomó una breve pausa para tener coraje. Eliminando un palmo contra la puerta del baño, Effie reemplazó su mano en el picaporte y aplicó una suave presión hasta que la puerta se abrió, sólo una obertura para revelar una figura de pie, esperando, sus brazos cruzados sobre su pecho. Los ojos del hombre desviaron desde el suelo hasta el rostro de Effie tan pronto como ella había salido de su refugio.

¿Qué pasa, cariño?inquirió acercándose.

Effie no podía responder de forma coherente. Quería llorar, quería reír, quería besarlo, no quería dejarlo escapar nunca, pero todo se redujo en un débil llanto, entre una risa y un sollozo tan pronto como estaba en los brazos de Haymitch.

No pasa nada.jadeó, finalmente.

Entonces, ¿por qué estás llorando?

Effie envolvió sus brazos alrededor de los hombros de Haymitch y lo abrazó con más fuerza, descansando su cabeza en su pecho, escuchando el latido de su corazón, a través de su oído izquierdo presionando contra él, dándose cuenta al instante de que ahora mismo habían tres personas en la habitación. El gozo de ésa idea la sofocó por un segundo antes de que ella recuperara la compostura y arrancó el nivel enfocando la mirada en Haymitch.
Effie podría decirle que no creía en sus respuestas. Ella no estaba bien, de hecho, estaba en la luna, sin embargo, traducir su alegría en palabras era más difícil de lo que pensaba.

Haymitchempezó. Su voz apenas era un susurroDame tus manos.

Haymitch la miró vacilante por el comportamiento de su pareja pero después de un momento, Effie rodeó sus delgados dedos alrededor de las muñecas de él, tiró de ellas y las colocó encima de su vientre.
Al principio, Haymitch no comprendía lo que Effie  intentaba decir pero a medida que caían las lágrimas en su mejilla y su pequeña sonrisa se transformó en una radiante se dio cuenta de que lo que estaba haciendo no tenía sentido.  

No.musitó mientras una sonrisa aparecía en su cara.¡No!

Effie le obsequió una risa divertida y aliviada cuando Haymitch la atrajo a su pecho, la levantó del suelo y giró con ella hasta que los dos chocaron con la pared de enfrente, ella aterrizando encima de Haymitch.

Nuestro bebésusurró Effie tan suavemente que Haymitch tuvo que pellizcarse para darse cuenta de que era real.

Haymitch acarició la mejilla de su novia y sonrió pacíficamente.

Nuestro diente de león.añadió, de acuerdo.

Y era verdad, porque su bebé ofrecía esperanza después de ésas terribles circunstancias. Su bebé podría crecer sin miedo. Y su bebé era el comienzo de un futuro brillante el cual Effie y Haymitch sólo podrían haberlo soñado antes.

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Fuente del texto: mockingjayfanfiction

Fuente de la foto: handicats