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I like unicorns

Hoy, en One More Time.

SPOILER
:
[…]—No pareces contenta de verme. De hecho, desde que nos empezamos a ver, nunca pareces contenta de verme. ¿Beso mal? ¿O quizás soy muy feo?—bromeó. Cuando vio que ésta no le respondía y seguía con cara de pocos amigos, él tragó saliva y el buen humor había desaparecido de su rostro. Inhaló antes de hablar:— Está bien, Emma, sólo…—balbuceó—…me alegro de que estés bien.
Ella no estaba en posición de abrirse a él. Ni estaba dispuesta a decirle que Ruby constantemente le decía una y otra vez que sus ojos brillaban al nombrarle o que sonreía como una boba cuando recibía algún sms suyo pese a que, para Emma, Ruby exageraba siempre.
No.
Aunque sintió un poco de lástima por la mala impresión que le causó todas las veces (¿habrá quedado como una antipática?), ella no iba a cambiar su humor después de que él la abandonase el día anterior, haciéndole sentir tonta, avergonzada de sus actos e insatisfecha.
Pero bajó la guardia. La inseguridad de Killian estaba en su esplendor y no sabía si verlo como algo adorable o mantenerla en sus trece porque quizás estuviese jugando con ella. READ MORE

ONE MORE TIME,
listado de capítulos:
Prólogo: La pesadilla [Es muy corto. Si no lo leen, no entenderán los siguientes capítulos]
Capítulo uno: Perro ladrador
Capítulo dos: El nuevo Christian Grey
Capítulo tres: El Sol
Capítulo cuatro: Frágil, desvalido e indefenso
Capítulo cinco: Un ángel caído del cielo
Capítulo seis: Un libro abierto

Capítulo siete: Fresas y nata montada (NUEVO)


Espero que les guste. <3
Muá.

P.S: Ya les avisé, me cansé del poster. x) Seguro que ustedes también.

AU One shot TERCERA PARTEPrimera parte aquí.Segunda parte aquí.—Ya puede verle, señorita.La aludida sonrió a la enfermera. ¡Ya era hora! Había tenido que renunciar a ir a la oficina sólo para quedarse con él. Debía hacerlo. El pobre había perdido el conocimiento y, en vez de ayudarla a localizar a algún familiar suyo para que pudiese velar por él, él no dejaba de llamarla &#8220;Emma&#8221;. —¿Cómo está?—inquirió la rubia.—Sólo tiene una costilla rota, estará bien. Su cerebro no tiene daños.—agregó la enfermera, sabiendo de antemano lo siguiente que ella realmente quería preguntar.La rubia se desconcertó. Aunque sabía que era cuestión de sentido común que un golpe en las costillas no tenía por qué tener relación con los problemas de memoria, lo que había hecho ése señor era un tanto espeluznante. Él parecía tan seguro de ello&#8230;Ella quiso insistir con el tema pero se lo pensó mejor y prefirió olvidarse del asunto. Quizás era algún reflejo o algún trauma que lo explicase. Probablemente habría algún término médico que ella desconcía.Agradeció a la enfermera por la información y se dirigió a la puerta donde estaba el paciente. Golpeó con suavidad antes de entrar.Al verle, dio un exhalo suave de alivio. Una cosa era lo que le decían las enfermeras y, otra cosa muy distinta, es cerciorarse de que estaba bien con sólo mirarle. Ella le sonrió.—Hola, preciosa.—saludó él.—&#8230;así que era cierto que estabas aquí.—Bueno, no sabía a quien llamar y me daba reparo dejarte solo.—admitió la rubia.—¿Cómo te sientes?Él sonrió levemente al ver la preocupación en la mirada.—Bueno, ya no me ves gritando de dolor.—rió cortésmente—Ouch, éso duele.—musitó, tocándose la zona del dolor.—Te has roto una costilla. Es normal.—Muchas gracias. Por traerme, por quedarte&#8230;Debo decirte que te ves bien, Emma. La puerta que has elegido no fue una muy buena elección pero todo sea para estar contigo. Ha valido la pena.La susodicha parpadeó ante ése comentario, empezaba a irritarle un poquito.—Disculpa, ¿por qué te empeñas en llamarme así? Ése no es mi nombre.Killian tuvo que disimular su decepción.—Claro que sí. ¿El Bosque Encantado? ¿El tallo que trepamos? ¿Storybrooke?La muchacha negó lentamente, con suspicacia.—Creo que te confundes de chica.—musitó con una incómoda sonrisa—Estás&#8230;—No, Emma, no.—la interrumpió él. Alzó las cejas y la miró fijamente—Te llamas Emma Swan, durante veintiocho años has estado sola hasta que, me atrevería a decir, me encontraste&#8230; Hemos pasado por muchas cosas juntos. Y ésto&#8230;—sacude la muñeca para dejar ver la pulsera del cisne—era tuyo. Lo llevabas siempre colgado de tu cuello. Decidimos venir juntos aquí, ¿no lo ves? Te amo. Y tú me amas. He visto tu mirada antes&#8230;por favor, di que lo recuerdas. Dilo, Em.La rubia había dado un respingo al darse cuenta de que, de todo lo que había dicho, una cosa era cierta.—No sé de donde demonios has sacado que he estado sola&#8230;pero no me sigas más. Me asustas. Estás loco.—¿Porque digo la verdad?—Llamaré a un médico. Tienen que volver a mirar tu cerebro.—No, Emma, no.—¡No me llamo Emma!—espetó, exasperada.—Y no te amo—añadió para quitarle la tontería y el lío mental que él debía tener.No obstante, él se quedó mudo. Tragó saliva, mirándola dolido, para poder quitar la bola de angustia que repentinamente se había atorado en su garganta.Aquella chica le miraba con miedo y recelo. Vio cómo en el fondo de sus ojos realmente creía que estaba mal de la chaveta.¿Donde estaba ésa mujer que le miraba con adoración antes pisar ése lugar? ¿La que se sentía cómoda y segura con su presencia y viceversa? —No, no te vayas.—le pidió cuando la vio haciendo ademán de irse.—¡Em&#8230;—se interrumpió, sabiendo cómo reaccionaría si la llamaba por el nombre completo—&#8230;al menos dime cómo te llamas.—¿Para qué? ¿Para que me sigas como un loco? No, gracias. Mejórate.—se despidió.Frustrado, él vio cómo se escapaba el amor de su vida. Pero Killian Jones no era un hombre que se rendía. Le gustaban los retos, sobre todo si estaba relacionado con mujeres difíciles.Buscaría la forma de hacerle recordar. Pero&#8230;¿cómo?Ella era suya&#8230;estaba claro desde el principio. De pronto, le surgió una duda. ¿Y si se había vuelto loco? ¿Y si ésa chica tenía razón? Todo éso podía ser producto de su mente, no obstante le habían hecho pruebas y los médicos no le habían dicho anda al respecto.La enfermera pasaba por allí para revisarle. Él aprovechó la ocasión, tenía que recuperar a Emma. Así que empezó a ser un poco zalamero antes de ir directo al grano.—¿Sabe la señorita que me vino a ver?—preguntó finalmente. La enfermera asintió—Quiero denunciarla, me ha robado una cosa. ¿Sabe su nombre?La enfermera le miró con gravedad y preocupación.—¿En serio? Cuánto lo lamento, señor. Ahora me fijaré en el listado de visitas.—aseguró, dirigiéndose a la carpeta que colgaba del lecho del paciente—Creo que no le ayudará mucho ésto, señor, no pone el nombre. Sólo E. Jones.  El mencionado inspiró profundo, satisfecho. Respiró tanto que ignoró el dolor de la costilla. Aquel simple detalle le hacía feliz. Muy feliz.—Créame. No sabe cuánto me ayuda. Gracias, m&#8217;lady.P.S: Otra vez, para gaviotica31. Cheer up, girl.P.S2: Y para el resto que les gustó. &lt;3&#160;A huge kiss.

AU One shot TERCERA PARTE
Primera parte aquí.
Segunda parte aquí.


—Ya puede verle, señorita.
La aludida sonrió a la enfermera. ¡Ya era hora!
Había tenido que renunciar a ir a la oficina sólo para quedarse con él.
Debía hacerlo. El pobre había perdido el conocimiento y, en vez de ayudarla a localizar a algún familiar suyo para que pudiese velar por él, él no dejaba de llamarla “Emma”. 
—¿Cómo está?inquirió la rubia.
—Sólo tiene una costilla rota, estará bien. Su cerebro no tiene daños.—agregó la enfermera, sabiendo de antemano lo siguiente que ella realmente quería preguntar.
La rubia se desconcertó. Aunque sabía que era cuestión de sentido común que un golpe en las costillas no tenía por qué tener relación con los problemas de memoria, lo que había hecho ése señor era un tanto espeluznante. Él parecía tan seguro de ello…
Ella quiso insistir con el tema pero se lo pensó mejor y prefirió olvidarse del asunto. Quizás era algún reflejo o algún trauma que lo explicase. Probablemente habría algún término médico que ella desconcía.
Agradeció a la enfermera por la información y se dirigió a la puerta donde estaba el paciente. Golpeó con suavidad antes de entrar.
Al verle, dio un exhalo suave de alivio. Una cosa era lo que le decían las enfermeras y, otra cosa muy distinta, es cerciorarse de que estaba bien con sólo mirarle.
Ella le sonrió.
—Hola, preciosa.—saludó él.—…así que era cierto que estabas aquí.
—Bueno, no sabía a quien llamar y me daba reparo dejarte solo.—admitió la rubia.—¿Cómo te sientes?
Él sonrió levemente al ver la preocupación en la mirada.
—Bueno, ya no me ves gritando de dolor.—rió cortésmente—Ouch, éso duele.—musitó, tocándose la zona del dolor.
—Te has roto una costilla. Es normal.
—Muchas gracias. Por traerme, por quedarte…Debo decirte que te ves bien, Emma. La puerta que has elegido no fue una muy buena elección pero todo sea para estar contigo. Ha valido la pena.
La susodicha parpadeó ante ése comentario, empezaba a irritarle un poquito.
—Disculpa, ¿por qué te empeñas en llamarme así? Ése no es mi nombre.
Killian tuvo que disimular su decepción.
—Claro que sí. ¿El Bosque Encantado? ¿El tallo que trepamos? ¿Storybrooke?
La muchacha negó lentamente, con suspicacia.
—Creo que te confundes de chica.—musitó con una incómoda sonrisa—Estás…
—No, Emma, no.—la interrumpió él. Alzó las cejas y la miró fijamente—Te llamas Emma Swan, durante veintiocho años has estado sola hasta que, me atrevería a decir, me encontraste… Hemos pasado por muchas cosas juntos. Y ésto…—sacude la muñeca para dejar ver la pulsera del cisne—era tuyo. Lo llevabas siempre colgado de tu cuello. Decidimos venir juntos aquí, ¿no lo ves? Te amo. Y tú me amas. He visto tu mirada antes…por favor, di que lo recuerdas. Dilo, Em.
La rubia había dado un respingo al darse cuenta de que, de todo lo que había dicho, una cosa era cierta.
—No sé de donde demonios has sacado que he estado sola…pero no me sigas más. Me asustas. Estás loco.
—¿Porque digo la verdad?
—Llamaré a un médico. Tienen que volver a mirar tu cerebro.
—No, Emma, no.
—¡No me llamo Emma!—espetó, exasperada.—Y no te amo—añadió para quitarle la tontería y el lío mental que él debía tener.
No obstante, él se quedó mudo. Tragó saliva, mirándola dolido, para poder quitar la bola de angustia que repentinamente se había atorado en su garganta.
Aquella chica le miraba con miedo y recelo. Vio cómo en el fondo de sus ojos realmente creía que estaba mal de la chaveta.
¿Donde estaba ésa mujer que le miraba con adoración antes pisar ése lugar? ¿La que se sentía cómoda y segura con su presencia y viceversa?
—No, no te vayas.—le pidió cuando la vio haciendo ademán de irse.—¡Em…—se interrumpió, sabiendo cómo reaccionaría si la llamaba por el nombre completo—…al menos dime cómo te llamas.
—¿Para qué? ¿Para que me sigas como un loco? No, gracias. Mejórate.—se despidió.
Frustrado, él vio cómo se escapaba el amor de su vida. Pero Killian Jones no era un hombre que se rendía. Le gustaban los retos, sobre todo si estaba relacionado con mujeres difíciles.
Buscaría la forma de hacerle recordar. Pero…¿cómo?
Ella era suya…estaba claro desde el principio.
De pronto, le surgió una duda. ¿Y si se había vuelto loco? ¿Y si ésa chica tenía razón? Todo éso podía ser producto de su mente, no obstante le habían hecho pruebas y los médicos no le habían dicho anda al respecto.
La enfermera pasaba por allí para revisarle. Él aprovechó la ocasión, tenía que recuperar a Emma. Así que empezó a ser un poco zalamero antes de ir directo al grano.
—¿Sabe la señorita que me vino a ver?—preguntó finalmente. La enfermera asintió—Quiero denunciarla, me ha robado una cosa. ¿Sabe su nombre?
La enfermera le miró con gravedad y preocupación.
—¿En serio? Cuánto lo lamento, señor. Ahora me fijaré en el listado de visitas.—aseguró, dirigiéndose a la carpeta que colgaba del lecho del paciente—Creo que no le ayudará mucho ésto, señor, no pone el nombre. Sólo E. Jones. 
El mencionado inspiró profundo, satisfecho. Respiró tanto que ignoró el dolor de la costilla. 
Aquel simple detalle le hacía feliz. Muy feliz.
—Créame. No sabe cuánto me ayuda. Gracias, m’lady.




P.S: Otra vez, para gaviotica31. Cheer up, girl.
P.S2: Y para el resto que les gustó. <3 A huge kiss.

UA: Clove gana los Juegos del Hambre pero Cato no.   
Saliendo de la cama, Clove se dirigió al espejo. Ella no había dormido bien en semanas, las bolsas debajo de sus ojos parecían que nunca se fuesen a ir. No es así como un Vencedor debería verse. Su padre la había regañado cuando estaban de gira. Pero a ella ya no le importaba, sentía que no había nada por lo que vivir.
Nadie sabía sobre ellos dos, no hasta en los últimos minutos del juego. El chico enamorado estaba muerto y la chica en llamas estaba siendo devorada. Cato había sido disparado por una de sus flechas antes de que ella cayese al suelo. Pensándolo bien, Clove no recordaba dónde fue alcanzado, pero no importaba; todo lo que le preocupaba a Clove era que él sobreviviera. Se arrastró a él, sin preocuparse por mostrar debilidad; en su mente ella había ganado. —Cato—susurró, tratando de detener las lágrimas. Se había dado cuenta de que él no podía salvarse.—Shh—dijo, mientras sonreía ligeramente, algo que Clove sólo lo había visto unas pocas veces cuando él no estaba matando o entrenando. Había caído un par de veces: la gente solía llamarlos &#8220;salientes&#8221;. Pero a Clove no le gustaba la etiqueta y tampoco a Cato.—Te quiero.Eso hizo todo mejor. Y peor. —¿Qué? Ella apenas había logrado asumirlo pero entonces sonó el cañón. Cato estaba muerto. Clove trató de convencerse de que era para la chica en llamas pero ella murió con un último grito.Clove ahora se miraba al espejo, incapaz de creer que Cato no había vuelto con ella. Podría haberlo salvado. Boom.Ella estaba allí. La flecha era para ella.Boom.Clove era la única que debería estar muerta.Boom.Su mano goteaba sangre escarlata pero Clove no sentía dolor. Su espejo se hizo añicos pero Clove no quería ver a la chica que le devolvió la mirada. Ella no era más que un traidor.fuente: cato-and-clove-got-together-and

UA: Clove gana los Juegos del Hambre pero Cato no.  

Saliendo de la cama, Clove se dirigió al espejo. Ella no había dormido bien en semanas, las bolsas debajo de sus ojos parecían que nunca se fuesen a ir. No es así como un Vencedor debería verse. Su padre la había regañado cuando estaban de gira. Pero a ella ya no le importaba, sentía que no había nada por lo que vivir.

Nadie sabía sobre ellos dos, no hasta en los últimos minutos del juego. El chico enamorado estaba muerto y la chica en llamas estaba siendo devorada. Cato había sido disparado por una de sus flechas antes de que ella cayese al suelo. Pensándolo bien, Clove no recordaba dónde fue alcanzado, pero no importaba; todo lo que le preocupaba a Clove era que él sobreviviera.
Se arrastró a él, sin preocuparse por mostrar debilidad; en su mente ella había ganado.
—Cato—susurró, tratando de detener las lágrimas. Se había dado cuenta de que él no podía salvarse.
—Shh—dijo, mientras sonreía ligeramente, algo que Clove sólo lo había visto unas pocas veces cuando él no estaba matando o entrenando.
Había caído un par de veces: la gente solía llamarlos “salientes”. Pero a Clove no le gustaba la etiqueta y tampoco a Cato.
—Te quiero.
Eso hizo todo mejor. Y peor.
—¿Qué?
Ella apenas había logrado asumirlo pero entonces sonó el cañón. Cato estaba muerto. Clove trató de convencerse de que era para la chica en llamas pero ella murió con un último grito.

Clove ahora se miraba al espejo, incapaz de creer que Cato no había vuelto con ella. Podría haberlo salvado.
Boom.
Ella estaba allí. La flecha era para ella.
Boom.
Clove era la única que debería estar muerta.
Boom.
Su mano goteaba sangre escarlata pero Clove no sentía dolor. Su espejo se hizo añicos pero Clove no quería ver a la chica que le devolvió la mirada.
Ella no era más que un traidor.




fuente: cato-and-clove-got-together-and

UA:  Cuando Katniss tiene un aborto espontáneo. (Peeta PDV)
¿Cómo? ¿Cómo podía estar ocurriendo todo esto así&#8230;? ¿Por qué el mundo tienen que quitarnos todo de nosotros? Le había llevado tiempo a Katniss&#8230;para despertar su interés en empezar una nueva vida juntos.  
—¡Katniss! ¡Estoy en casa!—llamé tan pronto como entré a la habitación.
Lo siguiente que vi se quedará siempre en mi mente. La imagen de Katniss acostada en el suelo, un plato roto a su lado y cubierta de sangre. El dolor de sus ojos me miraron y logró gemir: &#8220;Peeta, ayuda&#8230;!&#8221;. Nunca había visto a Katniss con tanto dolor y angustia. Llamé a Haymitch, a cualquiera que estuviera cerca. ¡Alguien que pudiera ayudarnos! Tuvimos que llevarla a una clínica médica.
Nos enteramos pronto&#8230;de que Katniss había perdido a nuestra pequeña niña. Un aborto involuntario. El doctor no sabía cómo o por qué había sucedido&#8230;Era tan sencillo como que un momento que nuestra bebé era saludable y en el siguiente ya estaba muerta. 
Así que aquí estábamos, todavía en el hospital. Me siento junto a Katniss en la cama del hospital, las piernas cruzadas debajo de mí y cuelga las suyas sobre el borde de la cama. Ella no había hablado desde el aborto. Sólo podía imaginar el dolor que tuvo que pasar, físico y emocional. Ella estaba unida al bebé. La angustia que yo sentía era, probablemente, el doble que el de ella. Veo que pasa las manos sobre su vientre, ya no había nada más allí. Nuestra nena se había ido&#8230;— ¿Cómo&#8230;?— susurra. 
Me animo con el sonido de su voz, mi mano va a su espalda y la acaricia. — ¿&#8221;Cómo&#8221; qué, Katniss?— Ella estaba hablando. Era un gran paso.
—¿Cómo pudo haberse ido&#8230;?— Dice Katniss finalmente, tras permanecer callada por un momento.
No lloró. No lo había hecho todavía. Lo que me hizo preocupar por ella, quizás estaba aguantando todo dentro. Pero yo, por el contrario, lo dejé salir.Las lágrimas se formaron en mis ojos cuando ella dijo esto, con mi ceño fruncido. — No lo sé, Katniss&#8230;Simplemente no lo sé. 
Ella me mira y alcanza mis lágrimas con sus dedos. — Está bien&#8230;Estaremos bien. Ella está con Prim ahora y tu familia. Y Finnick, Mags, mi padre&#8230;Todos. Todos están cuidando de nuestra pequeña niña. 
Miro a la mujer ante mi. Katniss era la persona más fuerte que había visto en mi vida. Ella había pasado por el dolor, angustia y la peor cosa que podía pasar una mujer&#8230;¿Y ella me estaba ayudando a pesar de todo? No había mucha gente tan fuerte como Katniss Everdeen en el mundo. 
—Es feliz, Peeta&#8230;— Katniss toma mi mano en las suyas, apretándolas. Como intentando tranquilizando a ambos. —Nuestra bebé es feliz.
Fuente: peetatobias    Follow me:@heartlovesview

UA:  Cuando Katniss tiene un aborto espontáneo. (Peeta PDV)

¿Cómo? ¿Cómo podía estar ocurriendo todo esto así…? ¿Por qué el mundo tienen que quitarnos todo de nosotros? Le había llevado tiempo a Katniss…para despertar su interés en empezar una nueva vida juntos.  

—¡Katniss! ¡Estoy en casa!—llamé tan pronto como entré a la habitación.

Lo siguiente que vi se quedará siempre en mi mente. La imagen de Katniss acostada en el suelo, un plato roto a su lado y cubierta de sangre. El dolor de sus ojos me miraron y logró gemir: “Peeta, ayuda…!”. Nunca había visto a Katniss con tanto dolor y angustia. Llamé a Haymitch, a cualquiera que estuviera cerca. ¡Alguien que pudiera ayudarnos! Tuvimos que llevarla a una clínica médica.

Nos enteramos pronto…de que Katniss había perdido a nuestra pequeña niña. Un aborto involuntario. El doctor no sabía cómo o por qué había sucedido…Era tan sencillo como que un momento que nuestra bebé era saludable y en el siguiente ya estaba muerta. 

Así que aquí estábamos, todavía en el hospital. Me siento junto a Katniss en la cama del hospital, las piernas cruzadas debajo de mí y cuelga las suyas sobre el borde de la cama. Ella no había hablado desde el aborto. Sólo podía imaginar el dolor que tuvo que pasar, físico y emocional. Ella estaba unida al bebé. La angustia que yo sentía era, probablemente, el doble que el de ella. Veo que pasa las manos sobre su vientre, ya no había nada más allí. Nuestra nena se había ido…
 ¿Cómo…? susurra. 

Me animo con el sonido de su voz, mi mano va a su espalda y la acaricia.
 ¿”Cómo” qué, Katniss? Ella estaba hablando. Era un gran paso.

¿Cómo pudo haberse ido…? Dice Katniss finalmente, tras permanecer callada por un momento.

No lloró. No lo había hecho todavía. Lo que me hizo preocupar por ella, quizás estaba aguantando todo dentro. Pero yo, por el contrario, lo dejé salir.
Las lágrimas se formaron en mis ojos cuando ella dijo esto, con mi ceño fruncido.
 No lo sé, Katniss…Simplemente no lo sé. 

Ella me mira y alcanza mis lágrimas con sus dedos.
 Está bien…Estaremos bien. Ella está con Prim ahora y tu familia. Y Finnick, Mags, mi padre…Todos. Todos están cuidando de nuestra pequeña niña. 

Miro a la mujer ante mi. Katniss era la persona más fuerte que había visto en mi vida. Ella había pasado por el dolor, angustia y la peor cosa que podía pasar una mujer…¿Y ella me estaba ayudando a pesar de todo? No había mucha gente tan fuerte como Katniss Everdeen en el mundo. 

Es feliz, Peeta… Katniss toma mi mano en las suyas, apretándolas. Como intentando tranquilizando a ambos. Nuestra bebé es feliz.


Fuente: peetatobias    Follow me:@heartlovesview

MR POND