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En el primer día que Effie volvió al Doce, después de la guerra, Haymitch le mostró los alrededores y la reintegró al distrito reconstruido.
Con el Capitolio muy detrás de ellos, él la lleva a las últimas las vallas rotas hacia abajo que se utilizaban para rodear al Doce y, no en la dirección de los bosques, sino a un gran campo abierto que ella ni siquiera sabía que existía. 

Ella siempre había sospechado que los distritos podían ser bonitos si no fuera por la opresión y la pobreza, y ahora ella podía ver que tenía razón. En el Doce, el cielo es azul, bonito y real. Todo acerca del Doce es real: los árboles, la luz del sol, el aire, la ropa. La gente, las familias. 
Sin decir una palabra, él le toma la mano entre las suyas y, cuando ella le mira, hay una extraña sonrisa en su rostro.

"Bienvenida a casa, princesa"

fuente: shikabane-mai                        Follow me:@heartlovesview